AÑO NUEVO…

DOS ROSTROS EN CELEBRACION

Universalmente, todos, o, casi todos, celebramos – no importa cómo – el paso a un Año Nuevo.

Amarrados siempre a tradiciones, al fuente ovejuna, a rituales peligrosamente profanos, nos dejamos arrastrar por la corriente de la fiesta, bochorno, artificio que, para el momento, estará bien; pero, que supone, también, ponerle una pizca racional de reflexión, de juicio de valor en el espacio que corresponda, a las vivencias personales y comunitarias – común / vivir – por las cuales, seguramente, ingresaremos en instantes, a la cueva de la algarabia mundial.

No es casualidad que los nombres Janius / Januarius, Janvier, January, Janeiro, ( latín, francés, inglés, portugués ) compartan la raíz etimológica «‘Ianus» referencia necesaria a Jano, dios romano cuyo principio de celebración es precisamente el uno de Enero, no solamente por el origen al nombre del mes que inicia el año, más bien, por la implicancia de su simbolismo de transición y cambio; de puerta de salida y entrada, de ayer y de porvenir.

Jano está plasmado como icono en un ser humano con Dos Caras volcadas en sentido opuesto; una, que mira atrás y, otra que visiona adelante, en un principio de representación dual.

Del nombre Jano proviene Enero, considerado en el actual Calendario Gregoriano el mes primero del año, cuyos pasos de 365 días de rotación alrededor del sol, culminan precisamente el 31 de diciembre, Noche Vieja.

¿Pero, en realidad que celebramos?

Los seres humanos vivimos permanentemente en estados liminales, situaciones existenciales que podrían definir las dos caras iconográficas opuestas de Jano: dos espacios vivenciales que nos colocan entre las cero horas (vacío en tiempo) del 31 de diciembre y el 1 de enero, umbral de vida.

«Para andar mil millas, hay que dar el primer paso».

Nos parece importante detenernos en el significado «liminal», para comprender totalmente, dicha dualidad.

Proviene del latín limen: frontera, límite, umbral.

Significa estar entre una cosa que se ha ido y, otra, por llegar.

Es un estado de ambigüedad, de tránsito: situarse entre origen y destino; entre lo familiar y lo extraño; entre el hoy y el mañana.

Esa sensación personal y colectiva entre lo que fue y lo que será, es vivir instantes entre una puerta que se cierra y otra, que se abre; mirar como en descanso, atrás y, con ansiedad, adelante.

Resulta de una calidez íntima decir:

«Finalmente… ! mañana será otro día».

Este límite de vida en par, constituye un doble motivo de celebración y fiesta, en esta noche vieja.

La expectativa de que, el por/venir será un punto de quiebre para sanar, curar, aliviar, mejorar, enderezar alforjas en desequilibrio; es también, puerta de inicio con bienvenida.

(Será por esto, talvez que, inconscientemente repetimos » Año Nuevo, Vida Nueva «)

Dejar atrás lo feo, sucio, tiznado, doliente; con más abrojos que blando césped existencial , constituye una descarga física y emocional que, al abrir compuertas a la esperanza, al futuro, nos conduce a la renovación de esperanza y fe.

La realidad que fue y la expectación que llega, son pues, dos motivos más que suficientes para agradecer y alegrarnos.

La calidad de vida personal depende de cada quien; somos responsables a voluntad de lo bueno/ malo que nos suceda; de las decisiones que asumimos con racionalidad, sabiduría y emoción.

Doble abrazo queridos amigos, por lo que dejamos, recuerdos de ayer para el futuro y, la presencia agradable de que, mañana, será mejor.

Sensación en plenitud!

Dos motivos, dos rostros para celebrar Año Nuevo.

BIENVENIDO 2026 !!!!.

intinpa

Lima 31,12, 25

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1 com.

Anónimo 31/12/2025 - 1:52 pm
Gracias Carlitos por la expansión de mi voz y mi sentir. Bienvenido Año Nuevo !
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